Un murciélago poeta: una puerta amable a la poesía infantil
Hay libros que invitan a leer deprisa y otros que piden una voz, una pausa y alguien al lado. Un murciélago poeta, de Mercedes Sendra Fornés, pertenece a los segundos. Es una propuesta de poesía infantil y juvenil que utiliza versos accesibles y rimas fáciles de seguir para acercar la imaginación a quienes empiezan a descubrir qué puede hacer un poema.
La ficha del libro en Visibilidad. El gran reto sitúa dos ideas en el centro: el desarrollo del lenguaje artístico y el valor de la amistad. No hace falta atribuirle una lección cerrada para que resulte interesante. Basta con leerlo como una posibilidad: los versos pueden ser un espacio donde nombrar una emoción, imaginar otra perspectiva y conversar sobre cómo se está con los demás.

La rima no es un atajo: es una forma de escuchar
En los primeros encuentros con la poesía, la rima puede funcionar como una puerta. Ayuda a anticipar un sonido, invita a repetir una frase y convierte la lectura en algo que también ocurre con el cuerpo: se escucha, se prueba en voz alta y se recuerda. Eso no reduce el poema a un juego mecánico; puede hacer que una imagen encuentre su sitio antes de que alguien tenga que explicarla.
En este libro, los versos están planteados para que lectores infantiles y juveniles puedan entrar en ellos sin una preparación previa. La experiencia puede ser tan sencilla como escoger una estrofa, leerla dos veces y preguntar qué palabra se ha quedado resonando. No hay una respuesta correcta que encontrar a toda velocidad.
Un protagonista que cambia la perspectiva
El título ya propone una pequeña alteración de la mirada: un murciélago no suele aparecer como quien escribe poesía. Precisamente por eso puede ser una buena compañía. La literatura infantil no necesita repetir siempre los mismos animales, personajes o caminos para resultar cercana. A veces, elegir una criatura que mira desde otro lugar permite hablar de diferencia, curiosidad y empatía sin convertir el libro en un sermón.
La sinopsis de la obra vincula esa mirada con la amistad y con la comprensión hacia compañeros que pueden tener otra perspectiva del mundo. Es un punto de partida útil para familias, docentes y mediadores: después de leer, se puede preguntar qué ve el murciélago que quizá no ve otro personaje, o qué cosas cambian cuando alguien escucha antes de juzgar.

Leer en voz alta sin convertirlo en una prueba
La poesía gana cosas cuando se comparte en voz alta: respiración, ritmo, silencios y la posibilidad de que cada persona descubra un énfasis distinto. Pero leer así no tiene por qué convertirse en una actuación. Una forma sencilla de acompañar el libro es alternar voces, dejar que alguien elija su verso favorito o parar cuando una palabra abra una conversación.
Tres gestos bastan para empezar:
- Escuchar una vez. Leer una página sin interrumpirla.
- Volver a una palabra. Preguntar qué imagen ha llamado la atención, sin exigir una interpretación.
- Responder con otra cosa. Un dibujo, una frase propia o un recuerdo pueden continuar el poema.
Esta forma de lectura respeta el ritmo de cada persona. También recuerda que un poema no tiene que agotarse en la primera pasada: puede acompañar una tarde, volver otro día y significar algo distinto.
Una autora vinculada a la poesía y la educación
Mercedes Sendra Fornés es educadora infantil y ha participado en encuentros poéticos. En su ficha de autora, Visibilidad. El gran reto recoge además otros trabajos de poesía y su presencia en asociaciones y antologías. Ese recorrido ayuda a contextualizar la obra, pero no sustituye la lectura: Un murciélago poeta se sostiene por la invitación concreta que hace a lectores jóvenes, a sus familias y a quienes comparten libros con ellos.
Según la ficha bibliográfica de Casa del Libro, es una edición de Editorial Cuadranta en castellano, con 66 páginas e ISBN 978-84-10125-27-8. Son datos útiles si se busca el ejemplar; lo importante, al abrirlo, será encontrar el momento y la compañía adecuados.

Para quién puede ser esta lectura
Puede interesar a niñas y niños que empiezan a disfrutar de la musicalidad de los versos, a lectores jóvenes con curiosidad por la poesía y a adultos que buscan una lectura compartida sin solemnidad. También puede ser un recurso para una biblioteca o un aula que quiera conversar sobre amistad, imaginación y maneras distintas de mirar.
La mejor invitación es concreta: elegir un momento tranquilo, abrir una página y dejar que un verso lleve a otro. La poesía infantil no necesita imponerse para quedarse; a veces basta con que alguien tenga ganas de volver a escucharla.
Puedes encontrar Un murciélago poeta en la tienda de Visibilidad. El gran reto.
Fuentes consultadas
- Visibilidad. El gran reto: ficha de Un murciélago poeta, consultada el 16 de octubre de 2026.
- Casa del Libro: ficha bibliográfica de Un murciélago poeta, consultada el 16 de octubre de 2026.
- Blog de Visibilidad. El gran reto, revisado el 16 de octubre de 2026.
